En Impulso Compartido sostenemos vidas en Gaza con apoyo directo y verificable, pero no nos quedamos solo en lo urgente. Nuestro enfoque combina acción humanitaria con la construcción de proyectos comunitarios que refuercen capacidades, dignidad y perspectiva de futuro, especialmente en mujeres, infancia y personas mayores.
Llamamos “comunidad y educación” a esa parte del trabajo que sostiene lo que la guerra intenta romper: vínculos, continuidad, cuidado y posibilidad. Es una forma de responder sin reducir a las personas a supervivencia y necesidad.
La educación, en contextos de guerra y vulneración de derechos, no se limita a escuela. Es un hilo de seguridad: protección, estabilidad, salud integral, acompañamiento y vida comunitaria. Por eso, dentro de los fines de la asociación, Impulso Compartido incluye impulsar igualdad de oportunidades mediante programas educativos, culturales y comunitarios, con perspectiva de género y atención a la infancia.
Esta línea existe para que la ayuda no sea solo reacción: para que haya continuidad, para que el apoyo no dependa del agotamiento, y para que la dignidad no se negocie en nombre de la urgencia.
Responder rápido es imprescindible. Sostener futuro es lo que evita que todo se repita.
Nuestra manera de trabajar parte de algo muy concreto: vínculo directo, seguimiento y rendición de cuentas por proyectos. Actuamos donde las grandes vías de ayuda no llegan o llegan tarde, y lo hacemos cuidando la dignidad y la seguridad de las personas por encima de cualquier necesidad de visibilidad.
En la práctica, esta línea se conecta con:
Proyectos comunitarios y de futuro que refuercen bienestar, capacidades y tejido social (especialmente en infancia y familias).
Propuestas en desarrollo, como Tamim: escuela con comedor y apoyo emocional para infancia.
Acciones que cuidan la comunidad y el retorno social sin convertir el dolor en espectáculo, con una respuesta civil organizada, cercana y responsable.
No es caridad. Es corresponsabilidad.
Impulso Compartido trabaja con perspectiva feminista e interseccional: se nota en cómo hablamos, cómo decidimos y cómo cuidamos. La cooperación, para nosotras, no es un gesto simbólico: es una forma de corresponsabilidad sostenida, con método y con ética.
Si esta línea te mueve, hay tres maneras simples de sostenerla: hacer una donación, hacerte persona socia o activar una colaboración/alianza.